martes, 20 de julio de 2010

Nuevo

Otra vez el sol asomándose en la raja donde enlazan cielo y tierra. Otra vez suspiro con asombro sin palabra, otra vez me río al darme cuenta.
Otra vez la miro fundida entre las sábanas, flotante y suave toda ella, como han de ser los sueños de los peces.
Otra vez me desprendo de la calma con que el día ilumina poco a poco la vida que nos va resultando conocida.
Otra vea la ducha, el cafe, el calendario, el instante en que se filtra la frialdad de una angustia apenas perceptible que formula una pregunta "¿para qué?"
Otra vez el paso apresurado como un tic con el que espanto a un mosco imaginario.
Otra vez la calle, el tráfico, la música en el auto que me hace recordar el sol, el beso en el crepúsculo del sueño.
Otra vez la gente con su afán de conseguir la novedad reciente que da tanta importancia a su trajín.
Otra vez mirar detrás de los escudos, la farsa, la comedia, el melodrama, para encontrar al ser que está muriendo y sonreir.
Otra vez el construir el día, cortar la piedra, unir las piezas, armar la vida que se quiere con lo que se nos brinda.
Otra vez cuidar el fuego adentro en el que se cuecen los instantes llenos de sentimientos con su cúmulo de historias.
Otra vez mirar la luz cambaiando los ambientes, los ánimos, la piel de la ciudad que se transforma en animal apasionado por las noches.
Otra vez el sol cerrando la puerta de la tarde y tiñiendo de marrón las nubes como dando lo mejor al despedirse.
Otravez los astros. El viento que suele aparecer y refrescarnos. La media luz de la luna y el resplandor intruso de las lámparas.
Otra vez el sol que respiramos en un beso, en los ojos nuevos, que resplandecen como el sol asomándose a la raja donde enlazan
noche y día, cielo y tierra, mujer y hombre

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